lunes, 22 de septiembre de 2008
Eventos de Cierre Campaña Vs. la Pobreza Rostros y Voces 2007 - 2008

LA POBREZA NO ES UNA CONDICIÓN NATURAL humana, sino el producto de una construcción social injusta que atenta contra la dignidad del ser humano. Por ello, creemos que puede y debe erradicarse. Rostros y Voces, lanzó la campaña nacional contra la pobreza “Yo miro, yo conozco, yo actúo”, la cual inició en septiembre de 2007 con una serie de acciones de sensibilización. Este año, queremos avanzar de manera más específica en cuatro estados de la República Mexicana: Guerrero, Hidalgo, San Luis Potosí y el Distrito Federal.
La campaña ha buscado fomentar el sentido de responsabilidad en la superación de la pobreza y la desigualdad social, para la cual es importante que se conozcan sus expresiones y causas.
Creemos que la participación activa de los jóvenes, junto con las organizaciones sociales y civiles, y los grupos que trabajan en los estados por erradicar la pobreza, la exclusión y la marginación, podemos avanzar en la construcción de un mundo más justo y equitativo.
En México, 10% de la población económicamente más favorecida acumula 36.04% del ingreso disponible mientras que tan sólo 26.05% de ese ingreso se reparte entre 60% de los menos favorecidos.
En 2006, lejos de avanzar hacia el cumplimiento de la meta de disminución del hambre en 50% al 2015, comprometida por México en la Cumbre Mundial del Hambre en 1996, hay un retroceso, pues se registró un aumento de 10%, mientras que en otras naciones de América Latina sí disminuyó.
Al inicio de 2008 la fortuna de los 10 empresarios mexicanos más ricos de nuestro país sumaba 96, 200 millones de dólares (Casi 11 % del PIB nacional) y supera en 14, 800 millones de dólares el monto de las reservas internacionales en poder del Banco de México.
Que la gran mayoría de los mexicanos vivan en algún grado de pobreza es responsabilidad de todos y todas. Nuestros derechos son la garantía para poder desarrollarnos a plenitud y construir una sociedad en donde el hambre, la miseria y la discriminación se hayan erradicado.
En Hidalgo la campaña se trabaja desde la ACADERH (Academia Hidalguense de Educación y de Derechos Humanos), la Red Unidad de Organizaciones de la Sociedad Civil, Pulsar y la fundación Rostros y Voces.
domingo, 17 de agosto de 2008
jueves, 7 de agosto de 2008
Juegos en PEKÍN
Con el lema "Un mundo, un sueño", los Juegos Olímpicos de Pekín deberían ofrecer a los dirigentes chinos, del 8 al 24 de agosto, la ocasión de una rehabilitación internacional después de la condena mundial de la que fueron objeto tras la matanza de la plaza Tiananmen en 1989.
Por eso el éxito de las Olimpiadas es tan primordial para ellos y, por eso, el primer ministro Wen Jiabao insiste en las consignas de "armonía" y de "estabilidad". Ello explica también la brutalidad de la represión contra la revuelta del Tíbet en marzo pasado. Así como el furor de las autoridades contra las manifestaciones que perturbaron, en algunos países, el paso de la antorcha olímpica. O la rapidez en enviar auxilio a los damnificados del terremoto de Sichuan del 12 de mayo. Nada debe perturbar la consagración mundial de China en este año olímpico.

Asimismo, estos Juegos celebran los treinta años del inicio de las reformas impulsadas en 1978 por Deng Xiaoping que han permitido el milagro económico y el excepcional renacimiento de China. Cierto es que sus triunfos impresionan. Su PIB duplica cada ocho años y, en 2008, debería rebasar el 11%. Con una población de 1.350 millones de habitantes -igual a la suma de la de las Américas (900 millones) más la de Europa (450 millones)-, este país es ya la tercera economía del planeta. Ha aventajado a Alemania, sobrepasará en 2015 a Japón y debería superar a Estados Unidos en 2050. Se ha convertido en el primer exportador mundial y en el principal consumidor del planeta.
Pero ese "milagro" presenta varios lados ocultos. En primer lugar, las graves violaciones en materia de derechos humanos que contradicen los valores del olimpismo. China, por ejemplo, lleva a cabo más de 7.000 ejecuciones capitales al año, o sea el 80% de todas las penas de muerte aplicadas en el mundo. Además, la estabildad de este coloso se ve amenazada por otros peligros: un previsible desplome bursátil, una inflación desmedida, un desastre ecológico y motines sociales que se están multiplicando.
El propio vicepresidente de la Asamblea popular, Cheng Siwei ha alertado: "Se está formando una burbuja especulativa. Los inversores deberían preocuparse por los riesgos" (1). Y Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, acaba de afirmar que los mercados bursátiles chinos están "sobrevalorados" y han alcanzado niveles "insostenibles". El índice de la Bolsa de Shanghai se ha multiplicado por cinco desde 2006, y su crecimiento desde principios de 2008 es del 106%. Cuando una Bolsa alcanza semejantes picos, su hundimiento pocas veces está lejos.
Por el momento, el número de ricos no cesa de aumentar. China ya posee unos 250.000 millonarios en dólares. Pero las políticas liberales del sistema también han aumentado las desigualdades entre ricos y pobres, entre ganadores y perdedores. Unos 700 millones de chinos -47% de la población- viven con menos de dos euros diarios, y, de ellos, unos 300 millones con menos de un euro diario.
Porque el "milagro" está basado en la represión y la explotación de una inmensa hueste de trabajadores (los que fabrican para el mundo entero toda clase de bienes de consumo baratos). A veces trabajan entre sesenta o setenta horas semanales por sueldos inferiores al salario mínimo. Más de 15.000 obreros mueren cada año en accidentes laborales. Los conflictos sociales están aumentando anualmente un 30%: huelgas salvajes, revueltas de pequeños campesinos, además de escándalos de los niños esclavos.
El actual contexto es propicio al descontento. Pues en China, como en muchos países, el incremento de los precios de los alimentos y de la energía (el 19 de junio pasado, el Gobierno aumentó el precio de los carburantes un 18%) se traduce en una subida de la inflación -que ya alcanzaba el 7,7% en mayo- y una consiguiente degradación del nivel de vida. Las autoridades temen la amenaza de una inflación desestabilizadora que podría provocar manifestaciones de masas semejantes a las que fueron aplastadas por el ejército en la plaza Tiananmen en junio de 1989.
A todo ello se añade el peligro de una catástrofe ecológica que cada día preocupa más a los ciudadanos. El propio ministro del Medio Ambiente, Pan Yue, ha admitido la enormidad del desastre: "Cinco de las ciudades más contaminadas del planeta se hallan en China; las lluvias ácidas caen sobre un tercio de nuestro territorio; la mitad de las aguas de nuestros siete principales ríos son inutilizables; un tercio de nuestra población respira un aire muy contaminado. En Pekín, entre el 70 y el 80% de los cánceres tienen por causa el medio ambiente degradado" (2).
Todos los descontentos de China van a querer aprovechar la gran cita de las Olimpiadas y la presencia de unos 30.000 periodistas extranjeros para expresar sus iras. Las autoridades se hallan en estado de máxima alerta. Sueñan con poder desactivar a tiempo el gigantesco barril de pólvora social a punto de estallar. Para que los Juegos de Pekín no le prendan fuego a toda China.
04-08-08 Ignacio Ramonet
Notas:
(1) Financial Times , Londres, 30 de enero de 2007.
(2) Der Spiegel , Hamburgo, abril de 2005.
Originalmente en LE MONDE DIPLOMATIQUE
y en: http://www.e-limbo.com/articulo.php/Art/3163
Por eso el éxito de las Olimpiadas es tan primordial para ellos y, por eso, el primer ministro Wen Jiabao insiste en las consignas de "armonía" y de "estabilidad". Ello explica también la brutalidad de la represión contra la revuelta del Tíbet en marzo pasado. Así como el furor de las autoridades contra las manifestaciones que perturbaron, en algunos países, el paso de la antorcha olímpica. O la rapidez en enviar auxilio a los damnificados del terremoto de Sichuan del 12 de mayo. Nada debe perturbar la consagración mundial de China en este año olímpico.

Asimismo, estos Juegos celebran los treinta años del inicio de las reformas impulsadas en 1978 por Deng Xiaoping que han permitido el milagro económico y el excepcional renacimiento de China. Cierto es que sus triunfos impresionan. Su PIB duplica cada ocho años y, en 2008, debería rebasar el 11%. Con una población de 1.350 millones de habitantes -igual a la suma de la de las Américas (900 millones) más la de Europa (450 millones)-, este país es ya la tercera economía del planeta. Ha aventajado a Alemania, sobrepasará en 2015 a Japón y debería superar a Estados Unidos en 2050. Se ha convertido en el primer exportador mundial y en el principal consumidor del planeta.
Pero ese "milagro" presenta varios lados ocultos. En primer lugar, las graves violaciones en materia de derechos humanos que contradicen los valores del olimpismo. China, por ejemplo, lleva a cabo más de 7.000 ejecuciones capitales al año, o sea el 80% de todas las penas de muerte aplicadas en el mundo. Además, la estabildad de este coloso se ve amenazada por otros peligros: un previsible desplome bursátil, una inflación desmedida, un desastre ecológico y motines sociales que se están multiplicando.
El propio vicepresidente de la Asamblea popular, Cheng Siwei ha alertado: "Se está formando una burbuja especulativa. Los inversores deberían preocuparse por los riesgos" (1). Y Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, acaba de afirmar que los mercados bursátiles chinos están "sobrevalorados" y han alcanzado niveles "insostenibles". El índice de la Bolsa de Shanghai se ha multiplicado por cinco desde 2006, y su crecimiento desde principios de 2008 es del 106%. Cuando una Bolsa alcanza semejantes picos, su hundimiento pocas veces está lejos.
Por el momento, el número de ricos no cesa de aumentar. China ya posee unos 250.000 millonarios en dólares. Pero las políticas liberales del sistema también han aumentado las desigualdades entre ricos y pobres, entre ganadores y perdedores. Unos 700 millones de chinos -47% de la población- viven con menos de dos euros diarios, y, de ellos, unos 300 millones con menos de un euro diario.
Porque el "milagro" está basado en la represión y la explotación de una inmensa hueste de trabajadores (los que fabrican para el mundo entero toda clase de bienes de consumo baratos). A veces trabajan entre sesenta o setenta horas semanales por sueldos inferiores al salario mínimo. Más de 15.000 obreros mueren cada año en accidentes laborales. Los conflictos sociales están aumentando anualmente un 30%: huelgas salvajes, revueltas de pequeños campesinos, además de escándalos de los niños esclavos.
El actual contexto es propicio al descontento. Pues en China, como en muchos países, el incremento de los precios de los alimentos y de la energía (el 19 de junio pasado, el Gobierno aumentó el precio de los carburantes un 18%) se traduce en una subida de la inflación -que ya alcanzaba el 7,7% en mayo- y una consiguiente degradación del nivel de vida. Las autoridades temen la amenaza de una inflación desestabilizadora que podría provocar manifestaciones de masas semejantes a las que fueron aplastadas por el ejército en la plaza Tiananmen en junio de 1989.
A todo ello se añade el peligro de una catástrofe ecológica que cada día preocupa más a los ciudadanos. El propio ministro del Medio Ambiente, Pan Yue, ha admitido la enormidad del desastre: "Cinco de las ciudades más contaminadas del planeta se hallan en China; las lluvias ácidas caen sobre un tercio de nuestro territorio; la mitad de las aguas de nuestros siete principales ríos son inutilizables; un tercio de nuestra población respira un aire muy contaminado. En Pekín, entre el 70 y el 80% de los cánceres tienen por causa el medio ambiente degradado" (2).
Todos los descontentos de China van a querer aprovechar la gran cita de las Olimpiadas y la presencia de unos 30.000 periodistas extranjeros para expresar sus iras. Las autoridades se hallan en estado de máxima alerta. Sueñan con poder desactivar a tiempo el gigantesco barril de pólvora social a punto de estallar. Para que los Juegos de Pekín no le prendan fuego a toda China.
04-08-08 Ignacio Ramonet
Notas:
(1) Financial Times , Londres, 30 de enero de 2007.
(2) Der Spiegel , Hamburgo, abril de 2005.
Originalmente en LE MONDE DIPLOMATIQUE
y en: http://www.e-limbo.com/articulo.php/Art/3163
miércoles, 2 de julio de 2008
Disolviendo opuestos. La Visión del Desarrollo Integral
Los estudios integrales se hallan atrapados, por así decirlo,
entre dos frentes, una modernidad que se resiste a
conocer la totalidad del espectro de la conciencia y
un tradicionalismo renuente admitir los considerables
avances realizados por la modernidad.
Ken Wilber. El ojo del espíritu.
Diversos teóricos desde la psicología social concuerdan en que hemos llegado a un punto en donde es necesario asumirse realmente como seres humanos y aprender nuevas formas de existir en el mundo, esto es, nuevas maneras de relacionarlos con nuestro entorno inmediato. En este sentido, Arciga (2004) explica que las nuevas fronteras para el desarrollo del conocimiento son ahora sociales y psicológicas, no técnicas ni económicas. Observa que una trayectoria realista radica en conceder prioridad a aprender a vivir, ayudándonos unos a otros en nuestro planeta, considerando esta fraternidad social como un proceso conjunto que da como resultado la participación colectiva.
Por ello, ahora el conocimiento, dice el mismo autor, debe servir para integrar al individuo en la comunidad en un periodo de crecimiento, fomentando el desarrollo y capacidad de decisión, lo cual realza la necesidad de generar una conciencia crítica de las realidades históricas y culturales que se viven, al asumir las responsabilidades y acciones necesarias para transformarlas. En este sentido el desarrollo merece repensarse desde perspectivas alternas.
Para Bauman (2007) la noción del progreso (compárese con la de desarrollo) actualmente se ha convertido en algo así como un juego de sillas en el que un segundo de distracción puede significar una derrota irreversible y una exclusión inapelable. En tal punto, notamos que en muchos de los discursos de actualidad (programas de radio y tv, políticos, organizaciones, instituciones y empresas) abundan las predicas que hacen alusión a diferentes tipos de desarrollo; sin embargo el intento es preguntar a ¿Qué tipos de desarrollos quieren llegar? Pues cuando se hace un análisis de discurso a mayor profundidad, muchas veces se limitan a modelos de desarrollo simulados, fragmentados y faltos de alcance, causando consecuencias peores a las soluciones que pueden ofrecer, prueba de ello es la explotación irracional de la naturaleza en la últimas cinco décadas.
Como alternativa encontramos a las ideas de Gail Hochachka que hacen evidente que el “desarrollo” no solamente incluye el crecimiento económico y la construcción de infraestructura, sino también el grado en el cual los individuos de una sociedad tienen la capacidad de acceder y actuar a partir de una visión de mundo extensa e interconectada. En tal caso se requiere: “acceder a estados de conciencia mas profundos, menos antropocéntricos y egocéntricos”. Es decir que un avance en el desarrollo sustentable implica cambios en nuestras visiones de mundo, mas conectadas hacia los “otros” pues:
A medida que la propia esfera de la autopreocupación comienza a trascender y a incluir mas allá de nuestras necesidades inmediatas propias del egocentrismo, entonces se transforma en sociocentrismo en donde además nos preocupamos por nuestro grupo, nuestra comunidad y nuestra sociedad. A medida que el sociocentrismo se expande hasta convertirse en mundocentrismo este se extiende mas allá para incluir no solo a uno mismo y a su gente, sino a todas las personas y todos los seres (Wilber, 1996, en Hochachka).
Se dice que un enfoque de desarrollo integral además de las necesidades materiales ,como ejemplo, podemos mencionar al fortalecimiento y la profesionalización de las organizaciones civiles, la ecología dentro de las instituciones, la gestión de propuestas de ley y la incidencia en políticas públicas por parte de una ciudadanía participativa, la consolidación sociedad civil democrática, etc., se necesita del respeto de los componentes interiores de carácter mas cualitativo de la vida humana, es decir, de necesidades éticas, culturales, psicológicas y espirituales. Que lleven a la comunidad a un marco de trans – racionalidad y evolución entre los integrantes de la misma. Donde en conjunto los opuestos sean integrados como en el modelo integral de los cuatro cuadrantes de la conciencia de Ken Wilber, desarrollado entre los ejes: interno / externo y colectivo / individual.
Es importante saber esto apoyándonos con la idea de Bartra (2002), al ver que el desarrollo de la globalización (negativa) genera nuevos espacios desintegradores como son nuevos individualismos, provincianismos estrechos y arraigados, debilitamientos de los vínculos humanos y de la solidaridad; y que más que un empobrecimiento material de la población, contribuyen al empobrecimiento cultural - espiritual de la sociedad, y por ende a la obstrucción de la evolución de la conciencia.
Por DVD
Referencias:
- Arciga Bernal, S. (2004). Del pensamiento social a la participación: Estudios de psicología social en México. México: SOMEPSO
- Bartra, R. (2002). Anatomía del mexicano. México: De Bolsillo, 2005
- Bauman, Z. (2007). Tiempos líquidos. Vivir en una época de incertidumbre. México. Tusquets, 2008
- Hochachka, G. (s.f.). Recuperado el 2 de Julio de 2008 de: http://www.drishti.ca/pdfs/integrating_int_espanol.pdf
entre dos frentes, una modernidad que se resiste a
conocer la totalidad del espectro de la conciencia y
un tradicionalismo renuente admitir los considerables
avances realizados por la modernidad.
Ken Wilber. El ojo del espíritu.
Diversos teóricos desde la psicología social concuerdan en que hemos llegado a un punto en donde es necesario asumirse realmente como seres humanos y aprender nuevas formas de existir en el mundo, esto es, nuevas maneras de relacionarlos con nuestro entorno inmediato. En este sentido, Arciga (2004) explica que las nuevas fronteras para el desarrollo del conocimiento son ahora sociales y psicológicas, no técnicas ni económicas. Observa que una trayectoria realista radica en conceder prioridad a aprender a vivir, ayudándonos unos a otros en nuestro planeta, considerando esta fraternidad social como un proceso conjunto que da como resultado la participación colectiva.
Por ello, ahora el conocimiento, dice el mismo autor, debe servir para integrar al individuo en la comunidad en un periodo de crecimiento, fomentando el desarrollo y capacidad de decisión, lo cual realza la necesidad de generar una conciencia crítica de las realidades históricas y culturales que se viven, al asumir las responsabilidades y acciones necesarias para transformarlas. En este sentido el desarrollo merece repensarse desde perspectivas alternas.
Para Bauman (2007) la noción del progreso (compárese con la de desarrollo) actualmente se ha convertido en algo así como un juego de sillas en el que un segundo de distracción puede significar una derrota irreversible y una exclusión inapelable. En tal punto, notamos que en muchos de los discursos de actualidad (programas de radio y tv, políticos, organizaciones, instituciones y empresas) abundan las predicas que hacen alusión a diferentes tipos de desarrollo; sin embargo el intento es preguntar a ¿Qué tipos de desarrollos quieren llegar? Pues cuando se hace un análisis de discurso a mayor profundidad, muchas veces se limitan a modelos de desarrollo simulados, fragmentados y faltos de alcance, causando consecuencias peores a las soluciones que pueden ofrecer, prueba de ello es la explotación irracional de la naturaleza en la últimas cinco décadas.
Como alternativa encontramos a las ideas de Gail Hochachka que hacen evidente que el “desarrollo” no solamente incluye el crecimiento económico y la construcción de infraestructura, sino también el grado en el cual los individuos de una sociedad tienen la capacidad de acceder y actuar a partir de una visión de mundo extensa e interconectada. En tal caso se requiere: “acceder a estados de conciencia mas profundos, menos antropocéntricos y egocéntricos”. Es decir que un avance en el desarrollo sustentable implica cambios en nuestras visiones de mundo, mas conectadas hacia los “otros” pues:
A medida que la propia esfera de la autopreocupación comienza a trascender y a incluir mas allá de nuestras necesidades inmediatas propias del egocentrismo, entonces se transforma en sociocentrismo en donde además nos preocupamos por nuestro grupo, nuestra comunidad y nuestra sociedad. A medida que el sociocentrismo se expande hasta convertirse en mundocentrismo este se extiende mas allá para incluir no solo a uno mismo y a su gente, sino a todas las personas y todos los seres (Wilber, 1996, en Hochachka).
Se dice que un enfoque de desarrollo integral además de las necesidades materiales ,como ejemplo, podemos mencionar al fortalecimiento y la profesionalización de las organizaciones civiles, la ecología dentro de las instituciones, la gestión de propuestas de ley y la incidencia en políticas públicas por parte de una ciudadanía participativa, la consolidación sociedad civil democrática, etc., se necesita del respeto de los componentes interiores de carácter mas cualitativo de la vida humana, es decir, de necesidades éticas, culturales, psicológicas y espirituales. Que lleven a la comunidad a un marco de trans – racionalidad y evolución entre los integrantes de la misma. Donde en conjunto los opuestos sean integrados como en el modelo integral de los cuatro cuadrantes de la conciencia de Ken Wilber, desarrollado entre los ejes: interno / externo y colectivo / individual.
Es importante saber esto apoyándonos con la idea de Bartra (2002), al ver que el desarrollo de la globalización (negativa) genera nuevos espacios desintegradores como son nuevos individualismos, provincianismos estrechos y arraigados, debilitamientos de los vínculos humanos y de la solidaridad; y que más que un empobrecimiento material de la población, contribuyen al empobrecimiento cultural - espiritual de la sociedad, y por ende a la obstrucción de la evolución de la conciencia.
Por DVD
Referencias:
- Arciga Bernal, S. (2004). Del pensamiento social a la participación: Estudios de psicología social en México. México: SOMEPSO
- Bartra, R. (2002). Anatomía del mexicano. México: De Bolsillo, 2005
- Bauman, Z. (2007). Tiempos líquidos. Vivir en una época de incertidumbre. México. Tusquets, 2008
- Hochachka, G. (s.f.). Recuperado el 2 de Julio de 2008 de: http://www.drishti.ca/pdfs/integrating_int_espanol.pdf
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