domingo, 9 de diciembre de 2007

EL MAPA POLÍTICO DE LATINOAMERICA

Desde radicales hasta conservadores
El mapa político de Latinoamérica

Joaquín Pérez Sánchez

El mapa político de América Latina se ha mantenido “estable” durante los últimos años, el cual se puede esquematizar, en términos y estrategias económicas, en tres grandes grupos: los gobiernos de abierta tendencia conservadora, aliados de Estados Unidos, los de tendencia nacionalista que buscan mayor independencia económica, pero sin romper con los organismo internacionales y los más radicales, que buscan alternativas fuera del sistema económico tradicional. Sin embargo, todos ellos no pueden dejar de interactuar con el caduco orden mundial.
En este esquema, Cuba, Venezuela y Bolivia encabezan la triada de gobiernos más radicales en el esquema latinoamericano, sin embargo, sólo Cuba cuenta con un gobierno autónomo que controla todo el Estado y que puede imponer las medidas políticas y económicas que juzgue convenientes. Sus socios, Venezuela y Bolivia, gobiernos legitimados en elecciones formales, controlan parcialmente sus Estados y conviven con una oligarquía poderosa, aunque disminuida en términos políticos.
Estos dos gobiernos tienen a su favor que controlan los hidrocarburos, materia prima abundante que en estos tiempos resulta estratégica. Además, los movimientos de masas en estos países y el hartazgo de la población a la clase política tradicional, posibilitaron el ascenso al poder de Hugo Chávez y Evo Morales, ambos líderes natos que ahora buscan el cambio en las reglas internacionales.
Argentina, Brasil, Ecuador Chile y Uruguay, pueden considerarse en el bloque de países con fuertes movimientos sociales que han logrado, a través de las elecciones, llevar al poder candidatos de “izquierda” o “nacionalistas” que buscan impulsar cambios, pero que están sujetos a los tradicionales factores de poder, además del acoso internacional del poder estadunidense. Estos países, con excepción de Ecuador, actúan como pivotes, en ocasiones apoyan las iniciativas políticas de los países más radicales, como el Banco del Sur, el Mercosur o el Alba, pero a la vez buscan acuerdos bilaterales con los organismos financieros internacionales y el gobierno estadunidense.
El grupo de países con gobiernos conservadores está encabezado por Colombia, México y los gobiernos de América Central (exceptuando Nicaragua), que en el plano regional actúan como contrapeso de las iniciativas más radicales. Aunque estos gobiernos cuentan con el apoyo de los factores de poder en sus propios países, sus sociedades están divididas, inmersas en una fuerte lucha social y los movimientos de masas se convierten en factores que pueden detonar cambios mayores.En este escenario, se mueven con mayor libertad, los países caribeños que, por tener economías más pequeñas, no se integran en la totalidad de las tendencias regionales, sino que, por el contrario, su diversidad les permite mantenerse relativamente “neutrales”.